¿Es tóxica mi familia?

Escrito por Luz. Publicado en Articulos

En oportunidades nuestras relaciones familiares se hacen complicadas y difícil de llevar sobre todo cuando hay mucho resentimiento de por medio, debido a la manera como se relacionan entre ellos. Algunos especialistas dicen que las relaciones en la familia pueden ser tóxicas…es decir dañinas para la salud y la vida en general.

 

Desde mi punto de vista ninguna familia es tóxica, lo que sucede es que han quedado anclados en dinámicas Transgeneracionales que derivan de duelos abiertos o traumas. Lo que lleva a los miembros del clan familia a relacionarse ancestralmente a través de las agresiones, el abandono y las vejaciones. 

Obviamente es un entorno complejo para vivir, pero también trae un profundo aprendizaje, además de una gran capacidad para amar. Las relaciones en la familia siempre conllevan dos pilares por un lado un punto de apoyo que otorga seguridad y por el otro lado una serie de obstáculos que superar.

La familia es una gran escuela de vida y de nosotros dependen el poder sobrellevar lo que nos muestra para nuestro desarrollo y madurez.

¿Cómo mejorar mis relaciones familiares?

Cambiando mi actitud: Cuando mantengo una actitud negativa hacia ellos, sintiéndome desgraciada por pertenecer a la familia que pertenezco, pierdo fuerza y todos se sienten rechazados. Pero cuando soy capaz de verlos con respeto, confiando en que cada quien está sometido a sus propios miedos que resuenan con los míos. Quizás no logre cambiar la situación pero reduzco la tensión.

Realizando un árbol familiar: Acercarme a mis familiares para preguntar por la historia familiar, descubrir juntos su propia historia, ayuda que puedan descubrir en sus antepasados el dolor reprimido y quizás las circunstancias duras que vivieron. Esto une profundamente a la familia.

Estar satisfecho con nuestro lugar dentro del sistema: El estar orgullosos de ser el número de hijo que somos, de hacer sido educados por los abuelos, etc. El buscar las ventajas de nuestro lugar sin compararlo con el lugar de otros, nos llena de paz.

El transformarnos nosotros en lugar de a ellos: Cuando estamos comprometidos con nosotros mismos, somos capaces de aceptar que el cambio sólo se tiene que producir en nosotros y no en los demás. Cuando quiero que sean ellos los que cambien o cuando procuro hacer todo para que lo hagan, tomo la responsabilidad sobre mis hombros, lo cual despierta desconfianza y me lleva a colocarme en un lugar superior.

En familia podemos aprender a relacionarnos desde el respeto y la armonía, cuando acepto a cada quien como es y miro cada situación que ocurra como perfecta para nuestro desarrollo interno.
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Escrito por Luz Rodríguez
Contacto: info@ordenesdelamor.org