La Fuerza del Amor en la Enfermedad

Escrito por Luz. Publicado en Articulos

Enfermo por lealtad familiar

 ¿Qué es la enfermedad?, o quizás sería mejor preguntar… ¿qué es estar sano o tener salud?

Según la Organización Mundial de la Salud, «La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.»


Así entonces, desde este concepto, todos en más de alguna ocasión, en uno o varios momentos de nuestra vida hemos estado enfermos, o no tenemos salud en la actualidad, pues no implica tener o no una enfermedad. Y desde este enfoque da mucho a qué pensar…

Desde la mirada sistémica, he podido apreciar la enfermedad, desde mi propia experiencia, que no es más que la mayor expresión de amor del individuo por su familia, por el sistema al cual pertenece. Y a mis ojos puedo ver que lo que se supone una desgracia o ”castigo Divino”, como dirían algunos, no deja de ser el Amor del niño, el amor ciego, queriendo clamar o hacer presente algún excluido del sistema, expiar alguna culpa o llevar el destino trágico de un ancestro.
Con una frase interna: “Yo en tu lugar…; yo lo llevo por ti”
Y todo esto por qué…

Formamos parte de una familia, a la cual estamos unidos por destino, y en la cual está presente una conciencia, llamada conciencia familiar. Al tiempo que actúa en cada uno de nosotros de forma consciente una conciencia personal. Ambas al unísono, pueden interactuar de una manera tal, que uno de los órdenes del amor como es el derecho a la pertenencia, se exprese de una forma un tanto extraña y limitante por la acción de ambas conciencias. Es la conciencia familiar, arcaica, la que provoca que los descendientes defendiendo los intereses del grupo, donde todos pertenecen y nadie puede ser excluido, de forma inconsciente llevan un destino difícil o una enfermedad por sacar a la luz tal persona o situación. Y es la conciencia personal, la que le impulsa a realizar tal movimiento porque así el individuo siente la pertenencia al clan, sintiéndose inocente.

Siendo entonces el amor ciego e infantil, el que le hace sentir inocente cuánto más enfermo esté, teniendo que abogar a su mala conciencia y sentirse culpable de no pertenecer, si llega a sanar o sobrepasar la enfermedad, o incluso por hacerlo diferente.
“La enfermedad debe considerarse enlazada en el contexto transgeneracional de la familia y no puede ser reducida a un suceso personal del paciente”
“Aunque me cueste la vida- Stephan Haussner”
Y ante toda esta información qué podemos hacer…

Les resumiré brevemente cuál es mi actuar y sentir en mi trabajo diario y contacto con la enfermedad. Cuando me encuentro en frente de una persona que padece una enfermedad, la miro y miro más allá de ella misma, observo y siento, como con un orgulloso y amor inmenso lleva su enfermedad. Veo a la persona con todo, con todos sus ancestros tras de sí, y de esa forma la honro, respetando su destino. Y es en ese instante cuando me pregunto quién soy yo para sentir lástima o pena por tal gran acto de Amor. En ese momento es cuando poco importa, ser consciente que no es más que el amor ciego e infantil del niño que aboga por su buena conciencia de pertenencia e impulsado inconscientemente por la conciencia del clan, queriendo expiar alguna culpa o sacar a la luz aquella persona olvidada o excluida de su sistema.

Ya no sólo veo a la persona, veo al Todo que lo conforma, su familia, su clan; puedo ver quién o qué es realmente la enfermedad. Y cuando la escucho sin juicio, desde el corazón, puedo sentir su orgulloso corazón sintiéndose que pertenece y de llevar un destino difícil por Amor…Y así lo respeto.

Porque sólo así, soy pequeña ante el destino que otros han escogido, e incluso pequeña ante el mío propio, pequeña ante la Vida. Puedo asegurar, que en más de una ocasión cuando miro al otro con respeto, sin lástima, la persona me devuelve una frase que me llega al Alma, “gracias por verme”, me han dicho algunos; y todo se entiende y se asiente. Y quizás, sólo quizás, cuando les vemos con una nueva mirada, más amplia, pueda abogar a su mala conciencia, sanar o asentir a su destino tal cual es.

La Vida me regala cada día la oportunidad de ver en los otros, el Amor que une a la familia, al sistema, al clan…Al tiempo aprendo a rendirme y respetar el destino que cada cual escoge, porque sólo así, son grandes, y de esa manera, puedan quizás, tener una oportunidad de decir Si a la Vida o Si al destino tal como es.

En las Constelaciones Familiares, se puede ver el Amor que hay detrás de cualquier movimiento hacia la enfermedad, y a través de ellas sacar a la luz el conflicto, asunto no resuelto o aquel a quien nadie recuerda o se excluyó, para poder así entender y asentir la enfermedad desde una nueva mirada y que el andar por la Vida sea más liviano.

Todo lo aquí expuesto, sin generalizar, se basa en mi propia experiencia personal y trabajo diario. Cada persona, cada enfermedad merece su trato individualizado y lo que sale a la luz en cada caso siempre maravilla a mi humilde corazón ante algo más grande, La Familia… el Amor.

Sólo me queda decir, que cuando miro a alguien a los ojos, no veo la enfermedad, ni tan siquiera veo sólo a la persona, sino a todo un clan junto a ella, detrás de ella, impulsándola hacia delante y es entonces, cuando la persona se da cuenta de mi mirada y sus ojos brillan, sintiendo la pertenencia y mi respeto hacia lo que es, y le digo internamente “Os veo a todos, todos pertenecen; Te respeto y te honro”

“La salud no es una forma de sentirse, sino una forma de estar presente”
Hans Georg Gadamer

Recomendable la lectura: “Aunque me cueste la Vida” - Stephan Haussner. (Pulsa para comprar)

Escrito por: Luz Marina R.S.