Educar con el corazón

Escrito por Luz. Publicado en Articulos

Antes de iniciar a escribir este artículo, siento que es necesario especificar que entendemos por “educar” según nuestro lenguaje es: “El proceso multidireccional mediante el cual se transmiten conocimientos, valores, costumbres y formas de actuar. La educación no sólo se produce a través de la palabra, pues está presente en todas nuestras acciones, sentimientos y actitudes”. (Wikipedia)

 

Etimológicamente: Educare ‘educar’, ‘criar’, ‘alimentar’ se formó mediante el prefijo ex- ‘fuera’ y el verbo ducere ‘guiar’, palabra latina que podríamos decir significa entonces, alimentar, guiar hacia afuera.


Ya esto nos habla de algo que ocurre adentro que dirigimos hacia el exterior.

Podemos dar diferentes líneas de acción como una forma de especificar el rol de la educación. La primera la educación brindada desde la familia, la segunda brindada desde la escuela y la tercera aquella que es otorgada para ti por ti.
La educación que da la familia se encuentra llena de ribetes de diversos colores, ya sea por las tradiciones culturales, las normas heredadas, como también las que el grupo familiar decide mantener en el hogar, valores que se implantan como una forma de marcar límites. También aquí se encuentran las dinámicas a la cuales nos vemos frecuentemente imbuidos en donde a futuro marcaran de una u otra forma la personalidad de ese Ser.
La educación otorgada por el colegio, brinda conocimientos, valores, formación de nuevas habilidades y hábitos que pretenden llevar al alumno a ser un hombre exitoso en lo que desea hacer y un aporte útil para la sociedad.
Explicado de esa manera se preguntarán y ¿Dónde se encuentra el corazón?
A que se refiere “EDUCAR CON EL CORAZON”.

Hay un texto que me encanta y se los comparto como una manera de adentrarnos al tema de aquello que es conocido y desconocido a la vez, porque lo esencial es invisible a nuestros ojos. Del libro “El Principito” del francés Saint Exupery encontramos el siguiente extracto:

“¿Qué significa “domesticar”? -volvió a preguntar el principito.
-Es una cosa ya olvidada -dijo el zorro-, significa “crear lazos… ”
-¿Crear lazos?
-Efectivamente, verás -dijo el zorro-. Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos. Y no te necesito. Tampoco tú tienes necesidad de mí. No soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si me domésticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo…”
“Sólo se conocen bien las cosas que se domestican -dijo el zorro-. Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada. Lo compran todo hecho en las tiendas. Y como no hay tiendas donde vendan amigos, Ios hombres no tienen ya amigos. ¡Si quieres un amigo, domestícame!
-¿Qué debo hacer? -preguntó el principito.
-Debes tener mucha paciencia -respondió el zorro-. Te sentarás al principio un poco lejos de mí, así, en el suelo; yo te miraré con el rabillo del ojo y tú no me dirás nada. El lenguaje es fuente de malos entendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca…
El principito volvió al día siguiente.
-Hubiera sido mejor -dijo el zorro- que vinieras a la misma hora. Si vienes, por ejempló, a las cuatro de la tarde; desde las tres yo empezaría a ser dichoso. Cuanto más avance la hora, más feliz me sentiré. A las cuatro me sentiré agitado e inquieto, descubriré así lo que vale la felicidad. Pero si tú vienes a cualquier hora, nunca sabré cuándo preparar mi corazón… Los ritos son necesarios.
-¿Qué es un rito? -inquirió el principito.
-Es también algo demasiado olvidado -dijo el zorro-. Es lo que hace que un día no se parezca a otro día y que una hora sea diferente a otra. De esta manera el principito domesticó al zorro.”

¿Vas comprendiendo un poco la idea? Puedo hablarles de cómo educa el docente, de cómo los padres lo hacen, etc…Pero todo ello viene demarcado desde un acceso de información que traspaso al otro, convertido en “Enseñanza” desde sus diversas orientaciones. Más no hablo de educar.
La vida me ha enseñado que estamos llenos de Maestros y discípulos, a lo largo de este camino de existencia en donde nos hacemos en el andar.
En alguna ocasión tú serás el Maestro de alguien y el otro el discípulo y en otras tú el discípulo y la otra persona el Maestro.
La educación del “Corazón” tiene que ver con el Educándote a ti mismo, ¿Cómo se come esto? Quizás te preguntarás.
Es el cómo integras a tu mundo interno todo aquello que eres en esencia con lo que vas experimentando y haciendo Verbo de Vida, de ello.
Por ejemplo: Sentir que cada persona que llega a ti a compartir un trayecto y que es de alguna manera una extensión de lo que eres y que en algún rasgo convergen en igualdad. Comprendes entonces, que si está en tú camino es porque muestra una parte de tu esencia, algo que necesites afianzar o transmutar con la finalidad de dirigirte hacia la ruta del movimiento del espiritu, que conecta con tu alma, limpiando el trayecto de conexión entre tu mente y tu sentir.

Así como se dice que los arboles ancestrales de nuestro sistema reúnen a las parejas, también siento que ocurre lo mismo con los amigos, alumnos, o personas que llegan por un pequeño o largo período a compartir en común unión, contigo.
Por eso, “Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios”. Que es una forma de decir bienvenidos aquellos que aman desde la esencia del alma, porque ellos verán LA UNIDAD DE LA CUAL ESTAMOS CONFORMADOS.
Y vas comprendiendo que lo que haces a otros te lo haces a ti mismo. Porque esa conexión de sentires te lleva a Ser Uno. Atrayendo aquello que rechazaste en el otro como aquello que bendijiste del otro. Porque la dualidad es existente solo a los ojos de quien no quiere ver la unidad.

No vinimos a educarnos desde la soledad porque no podríamos hacerlo, vinimos aprender desde el otro y con el otro por eso el “Ama a tu prójimo como a ti mismo” que en definitiva es la representación de “Dime cómo amas al otro y te diré cómo te amas tú”.
Si además eres capaz de reflexionar sobre aquello que deseas y no deseas para ti, de crear estrategias para cambiar tus hábitos hacia la nutrición de tu alma, estás educando tu sentir, tu salud y tu abundancia, desde el amor a ti mismo.

Parte de ese aprendizaje te lo brinda el silencio, que gustoso acalla los ruidos para que puedas escuchar la voz que viene de dentro a comunicarte lo que necesitas fortalecer en ti. Esa comprensión sólo te la puedes brindar tú, porque sólo tú sabes cómo sientes tu realidad, y nadie más que tú sabrá que procesos seguir y que pasos dar, aunque ello te lleve tiempo. Tú vas perfectamente a tu melodía. Ante eso no hay imperfección. Aquello que es más grande, te brinda las soluciones en su adecuado instante cuando ya sabes que estás preparado /a para recibir las bendiciones conscientes. Porque cada día recibes regalos. Que seas capaz de verlos más a menudo, depende de cuan consciente decidas Ser y Estar.

Educar desde el corazón es ir “Educando tu propio SER al amor” cuando lo haces en ti, sólo tu hacer basta para que el resto tome lo que brindas.
Allí verás por ejemplo: Cuando eres capaz de darte oportunidades, a pesar de tus caídas alentándote: ¡Vamos a hacerlo nuevamente! Sin juicio ni critica, simplemente comprendiendo que eres un ser imperfecto que da lo mejor de sí mismo /a cada día.
Vas creando lazos con todo aquello que eres, permitiendo que desde tu proceso de transformación te vayas dando y tomando.

Te das desde aquello que estas conformado/a, de todo ese sistema familiar que te ha brindado la posibilidad y el regalo de aceptar tu presencia en sus vidas. En donde tus padres ocupan un lugar privilegiado. Porque de ellos has tomado todo tal cual fue dado, siendo la base de las raíces de la cual te nutres para seguir creciendo. Tomando de lo que eres y has aprendido a Ser, como estrategia, habito, herramienta, recurso para tu trayecto existencial. Transformando ello, en tu filosofía de vida.

El educar con amor es mirarte a ti mismo como el mejor maestro y a la vez como el más destacado alumno del mundo. Porque la vida es un constante aprendizaje, en donde los escenarios son diversos y los actores infinitos, que van marcando un trayecto lleno de aventuras algunas más alegres que otras, algunas más profundas que otras…más como sea te darás cuenta con el tiempo que es inexistente la diferencia porque cada una de ellas deja una flor en el jardín de tu corazón en igualdad de condiciones. “Todo es aprendizaje”

“Cuando te has domesticado sabiendo que eres único en el mundo y que ocupas un lugar, como también aquel que vive a tu lado lo es”, entonces El maestro y el discípulo ya viven en ti en perfecto equilibrio”.
Educar con el corazón, es aprender a Ser la mejor versión de ti mismo.

Feliz nuevo día para cada uno de esos corazones

Escrito por Claudia Rodríguez Rolin.